octubre 30, 2010

Temporal

Nunca había comprendido bien el concepto de la insignificancia, hasta hace poco que me convertí en un usuario frecuente del metro (que no es lo mismo que típico). Los mares de gente que salen de quién sabe dónde con rumbo a quién sabe dónde compartiendo un mismo espacio a menos de un metro de distancia me sorprenden de manera casi infantil. 

La cercanía de tantas personas ignorándose entre sí me causa mucha curiosidad y por eso, sin importar lo mucho que detesto a los chilangos, me invento historias que encajen con el tipo de rostros que veo: la mayoría tristes, enojados y/o preocupados, muy pocos inspiran tranquilidad. Otras veces simplemente me hago pendejo y también los ignoro; después de todo, me ponen de mal humor.

Pienso que estamos rodeados de gente que renovó sus sueños o disminuyó sus aspiraciones con tal de hacer más llevadera la frustración:
El que soñaba con ser futbolista se convierte en comentarista casi al mismo tiempo que algún licenciado se compra su primer taxi. Las que sueñan con ser actrices terminan sacando provecho de su belleza en otras áreas de la mejor manera que pueden; los escritores con novelas a medio terminar  se dedican a escribir cosas que odian; los músicos cambian la fama por la intimidad de algún bar o la comididad de un mariachi, al igual que los pintores que dan clases y los directores de cine que terminan dirigiendo comerciales. De los revolucionarios que terminan al servicio del sistema mejor no decimos nada. Eso sí, todo es de manera temporal... Y etcétera.

Me pregunto si terminaré siendo igual de conformista que los entes anteriores. Lo dudo, pero igual voy tomando mis precauciones: ya estoy pensando en a quién le echaré la culpa (no me gustaría culpar al gobierno ni a Dios) y ahorrando para comprarme un taxi. O dos. 

La verdad es que nadie sabe nada; lo más probable es que les termine presumiendo lo bella que es mi esposa y lo inteligentes que son mis hijos... No se crean, eso tampoco pasará.

Ya. Mejor oremos por no morir siendo insignificantes y regalémonos hartas carcajadas.

12 C.:

30/10/10 21:50 Lidocaína dijo...

triste pero cierto...

30/10/10 22:42 Sascha! dijo...

Me parece que la gente del metro se ve perdida siempre o preocupada por algo, tal ves solo sea el olor del metro.

31/10/10 14:28 La+Ln=ii dijo...

A mí me tocó la experiencia metro en el mero día de San Judas, y me la rifé, y ahora siento que soy inmune. Yo <3 metro. Por cierto, para la otra que me veas échame un lacito.

31/10/10 19:07 Pancho "el autor" dijo...

en mi ciudad hay un taxista que viaja con su título de licenciado en filosofía, de la autónoma de aquí... y le cuenta como terminó así a todos los menores de 25 que se suben

01/11/10 10:13 Andee Mata dijo...

Eres atemporal, parece que no tuvieras edad.

01/11/10 16:30 Rubo dijo...

Yo por eso sueño con ser servidor público.

02/11/10 23:16 Jose Antonio dijo...

Creo que lo más cabrón no está en lo que se vive sino en "Por qué?" se vive...

Yo pienso en lo temporal de un camino cuando veo las fotos de una miss universo cuando era adolescente, fea, con granos hasta en las orejas...
...obvio unas ya no tenían oportunidad...

y aplica para todos.

Mínimo ya sabes cuánto de camino se hace en metro para que puedas despues debatir las múltiples llegadas tarde de tus subordinados....frustrados , ja.

04/11/10 00:51 Troy dijo...

Pués pese a sus atinadas observaciones, don molito, creo que a mi si me gusta ser insignificante,un cerito a la izquierda; sin aspiraciones de fama, belleza, importancia, éxito, o riqueza, lo mio es ser underground, olvidada por todos, criticada por nada ni nadie, así como esos que no viajan en el metro con tal de no sentir de cerca o lejos la humanidad. Nada de ser escritora con nobel, periodista con pullitzer, actriz con oscar, mujer con hijos, hombre con esposa, mejor así, pusilanime.

Siga así chingando al prójimo. Que si va a trascender que sea por eso y no por tener hijos inteligentes

Chau

05/11/10 15:33 Mar dijo...

Paulo Coelho (si es que así se escribe el nombre: me dio flojera ir a Googlearlo) dice que cuando uno desea mucho una cosa el universo conspira pa' que el individuo en cuestión lo logre.

¡Ja!

Yo estoy casi convencida de que los anhelos y las aspiraciones emanan una energía cósmica que hace que todo salga al revés.

Como sea, parece que el metro es un buen lugar para reflexiones que se convierten en buenos posts.

18/11/10 09:24 Alis. dijo...

Seamos vagabundos y ya. =)

21/12/10 21:19 Chico migraña dijo...

En tu frase final, cambiaria la palabra insignificantes por miserables.

Exelso mi buen señor mole...